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El Cortijo Viña del Duco es de estilo popular a la vez que hogareño. El cortijo es de una sola planta y tejado a cuatro aguas, tiene cuatro habitaciones (una de ellas es una antigua bodega renovada/rehabilitada). También cuenta con un salón comedor con amplia chimenea, cuya parte exterior ha sido restaurada al modo de las más antiguas de la localidad. La casa poseía una cuadra, en cuyo lugar están ahora la cocina y el cuarto de baño.
Cada uno de los dormitorios integrantes de este alojamiento rural está dedicado, en su ambiente y decoración, a los cultivos mediterráneos propios de la comarca: el trigo, la vid y el olivo, que también son la base de la dieta extremeña, junto al cerdo ibérico y sus derivados y salazones.
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Detrás del edificio principal hay unas naves para ganado y un amplio corral o patio murado donde, en uno de sus laterales, se emplaza la construcción quizás más antigua de todo este conjunto, un palomar repleto de aves. Éste, construido con fábrica de ladrillo, tiene forma cilíndrica y sombrerete pentagonal, y se asienta sobre un chozo circular de piedras, reutilizando el tercio inferior para este mismo fin. En la torre, dedicada también a su cría en libertad, son constantes sus idas y venidas y el arrullo de palomas en la mañana y, especialmente, durante la recogida por la tarde.
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En una de las cuadras laterales mencionadas se muestra una pequeña -pero ilustrativa- exposición de antiguos aperos agrarios y herramientas de la zona, nuestra Campiña Sur.
Se dispone también de una barbacoa (como altar romano) para asar en el exterior las excelentes carnes del cerdo ibérico. En la huerta tenemos una alberca para baños veraniegos, que se reutiliza para la vegetación cultivada.
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